sáb

29

ene

2011

Jornadas en Narbona (Pars Prima: Dias de Plata y Sangre)

En el otoño de 1226, el Odín fue a recoger a Samael después del Tribunal de Provenza donde había estado por el asunto de Damagus. Samael, con la escolta de Knut, había estado un año y medio por las alianzas de la región para preparar el Tribunal y, ahora, ya podrían regresar.

 

Narbona fue el lugar propuesto para la cita. Además, Samael debía hablar con un sabio del lugar, un rabino llamado Isaac el Ciego. Con Samael y Knut, venía el Jerbiton Marco filius Grimgroth, quien estaba allí por petición de su maestro, para que conociese mundo. También estaban sieur Baldr Ulfson de Nídaros, Gordakus de Hamburgo, Lois d’Epervier i Malenkiy ex Verditius.

 

Narbona es la capital de un territorio fértil y abable y se encuentra en la desembocadura del río Aude. Además de tener un buen puerto donde se hay una considerable cantidad de comercio, Narbona tenía la peculiaridad de estar cogobernada por dos hombres. Por un lado, el Vizconde Aymeric III, hijo del castellano Pedro Manrique de Lara, que había sido el señor de la ciudad hasta su muerte en 1202, por el otro, el arzobispo Pierre Amiel, un poderoso clérigo. Narbona no gozaba de murallas desde que el rey de Francia, durante la cruzada de los cátaros, temeroso de que Pedro Manrique se levantase contra la corona en apoyo de los nobles y cátaros al norte de los Pirineos, se les uniese. A su vez, la rada de la desembocadura del Aude, convertía a Narbona en un excelente puerto.

 

Sin embargo, los problemas surgieron pronto cuando fueron acusados por los propietarios de un barco de gran semejanza al Odín. Por lo visto, los propietarios de aquel barco, sin duda hecho en los mismos astilleros que vieron nacer al Odín, decían ser representantes del auténtico propietario, Tobías Gabrielis de Rostock. Acusaron a los de Auriga Maris de haber robado el barco ante las autoridades de Narbonna y comenzó un proceso legal. Los de Auriga Maris contrataron a un hombre de leyes para conseguir ganar el caso y, éste, les aconsejó sobornar a los Cónsules de la ciudad, que eran los hombres que impartían justicia allí. Como no era posible saber cuáles de los cónsules serían los que dirimirían el caso, tuvieron que sobornar a todos, lo que implicó conseguir un préstamo de uno de los usureros judíos de la ciudad.

 

Por otro lado, Marcos ex Jerbiton, visitó el navío denunciante (yendo invisible), el “Virgen de Rostock”. Allí se enteró de que el soborno de los cónsules por aquella parte se acababa de realizar y fundió la cerradura del cofre donde los del barco guardaban su plata para sustraer una pequeña cantidad de plata y dejarla en un barril de manzanas. Según él, aquello causaría el caos en el Virgen de Rostock. Luego siguió al hombre que había informado a los dueños del barco alemán y le atacó en el camino. Varios testigos vieron el suceso, si bien, era invisible y le dijo al hombre que retirasen las acusaciones o le mataría. Se presentó como “un espíritu”.

 

Aquella noche, mientras Lois asistía a una cena con el Vizconde al que le ofreció sus augurios, un piquete de soldados del arzobispado, llegó al Odín y decretó su evacuación y sellado así como la detención de Gordakus de Hamburgo, al que se llevaron con grilletes bajo las acusaciones de brujería, traición a la corona, felonía y conspiración. Los demás de Auriga Maris y su invitado tuvieron que abandonar el barco con lo puesto, incluyendo a Samael y su familia. Consiguieron que un comerciante menor les alquilase un almacén para pasar la noche para la tripulación mientras el resto se repartía por varias posadas. Más tarde, un segundo piquete se presentó en busca de Knut “Nudos” el danés, conocido por ser un pirata y al que, por lo visto, imputaban el robo del Odín en conspiración con Gordakus.

 

Los de Auriga Maris, durmieron poco esa noche. Antes visitaron a Isaac el Ciego, quien no recibió con simpatía a Samael. Sin embargo, por piedad, dijo que intercedería delante del Inquisidor de Narbona para que pudiese hablar con él a la mañana siguiente.

 

A primera hora, se entrevistaron con el Inquisidor Raoul de Siena. Este hombre les explicó que el abogado de la parte contraria en el caso civil había acudido allí a denunciar el ataque de un espíritu demoníaco invisible que le amenazó si no abandonaba el caso del Odín. A su vez, los de la Virgen de Rostock, presentaron un cofre con la cerradura fundida por procedimientos muy poco naturales. Con agilidad, Samael replicó que ese asunto del cofre podría hacerse con vitriolo y que el “ataque demoníaco” y la acusación de brujería contra Gordakus eran muy oportunos para la atraparte ahora que sabían que ellos iban a reclamar el caso como Derecho de Rescate en el Mar ante los Tribunales. Las palabras y los argumentos de Samael y el juramento sobre la Biblia de sieur Baldr asegurando que Gordakus no era un brujo fueron suficientes para que el inquisidor se pensase el tema y acordó la libertad de Gordakus a la espera de la respuesta de misivas que enviaría a Obispo Alberto de Riga y al de Marsella sobre sus actividades y honestos trabajos en la defensa de la Iglesia y su causa pero a condición de que Samael y su familia se quedasen en Narbona como rehenes bajo pena de muerte si abandonaban la ciudad, teniendo que presentarse cada mañana en el Palacio Episcopal para dar fe de su presencia.

 

 

Gordakus fue puesto en libertad y tuvo que ser atendido por Samael, puesto que había sido torturado la noche anterior en busca de confesión.

 

Al día siguiente, se personaron en el juicio civil en la Casa de los Cónsules. El abogado de la parte contraria fue echo callar en diversas ocasiones por los cónsules por intentar usar el asunto canónico en el tribunal y le exigieron demostrar sus acusaciones. Cuando les tocó a los de Auriga Maris, Gordakus argumentó el derecho de rescate al haber encontrado desarbolados y abandonados en estado de naufragio las naves ahora conocidas como Týs, Njord y Odín, cuyos nombres originales eran el San Cristóbal, el Mar Blanca y el Warnow. Los cónsules concedieron a Auriga Maris la razón y la propiedad de los barcos bajo el derecho de rescate. Sin embargo, al salir del juicio, los del otro barco le dijeron a Gordakus que aquello no iba a quedar de aquella manera y que Tobías de Rostock tomaría medidas contra él, su brujería y su alianza con Knut el pirata.

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