Discreción y Maravedíes

Día 10 de Julio de 1220 AD 1359 AA

Esta noche aprovecho que están sacando gran parte de las mercancías de laOdín y hacen ruido velando mi sueño para hacer esta crónica.

Ya nos vamos de Barcelona. Es una ciudad hermosa, su cielo azul brillante cae sobre los grandes campanarios que asoman tras los muros de la ciudad. Llegamos sin más incidentes, sin embargo el calor del sol se hace sentir. Algunos marineros presentan rojeces dolorosas en su piel que, en la medida de nuestras posibilidades, vamos intentando paliar.

Esta ciudad es la importante capital de un condado muy relevante, en estas tierras cristianas. Su joven conde, a la sazón rey de una serie de diversos territorios en Iberia ha poco que ha sido declarado mayor de edad y guerrea con señores feudales tierra adentro. Barcelona se ve como una urbe muy animada en lo comercial y llena de prósperos negocios. El puerto tiene naves de muy diversos pabellones,. aunque la llegada de naves grandes del norte como las nuestras ha llamado la atención.

Gordakus, el mercader que viene con nosotros, ha empezado a hacernegocios en cuanto ha podido tocar tierra con la chalupa. Luego nos ha conseguido un traductor. Sin embargo nos ha traído más problemas que arreglos, porque su latín era pésimo y nadie de nuestros barcos habla la lengua de aquí, que si bien se asemeja al francés, es más música, menos áspero... yo diría que más latino incluso.

 

Con la "ayuda" de nuestro guía comenzamos nuestros andares por la ciudad. Los barceloneses son gente de rostro amable, de mirada despierta. Se ve que es una urbe floreciente y un importante núcleo de comercio. No por menos es una de los principales mercados costeros de este lado delMediterráneo, según se me ha explicado. Su piel es morena, y el cabello es de varios tonos castaños que van del muy claro hasta el muy oscuro. A mí me recuerdan a franceses también en estas cosas, aunque sus ojos son más oscuros.

La ciudad... ¿qué puedo decir? A mis ojos todas las ciudades son muy semejantes, carentes de la conexión con la naturaleza, violando gran parte de los ritmos de la vida con sus propias armonías internas. Demasiadas iglesias, también, y mucho sacerdote. La catedral fue el primer sitio al que fuimos. Es una iglesia grande, de gruesos muros y un campanario de ocho lados frente a una plaza amplia donde hay un mercado y gente que se entretiene viendo juegos.

Habíamos desembarcado el Maestro PérleAnwynn y yo. Sabíamos que intramuros de la ciudad había una alianza, sin embargo no conocíamos donde ni como encontrarla. Pensamos en preguntar en la catedral por "eruditos". Sin embargo el sacerdote que nos respondió nos mintió,diciendo que no había nada así además de la Escuela Catedralicia. No sé si era el sol, el ambiente opresivo de la iglesia o el ruido de tanta gente, pero a mí ya me daba dolor de cabeza.

Probamos con la Schola, sin embargo, no resultaron de mucha ayuda. Los tres magísteres que encontramos nos indicaron que había un grupo de "sabios" que aconsejaban al virrey. Un virrey debe ser como un sheriff, supongo. Así que fuimos al palacio del virrey, no muy lejos, porque estas gentes ponen todos los edificios importantes los unos cerca de los otros.

Aquí quedó ya patente que de lo único que servía nuestro traductor era para enseñarle cuatro palabras en la lengua de los catalanes - que es como se llaman los habitantes de este principado conocido como Cataluña que es parte de la Corona de Aragón- al Maestro Anwynn, porque los guardias con los que intentamos hablas, incluso se mostraron algo hostiles.

 

Por suerte yo tuve una idea. Regresé a la Schola y busqué a un estudiante que estuviese solo y le ofrecí plata a cambio de que nos hiciese de traductor, porque antes me cercioré de que hablase bien latín. De modo que despedimos al otro y nos fuimos con este, el cual sabía de estos "sabios" y nos condujo a su casa, en una torre extramuros, cerca de un monte cercano llamado Mont-Juic o algo así. Conseguimos entrar, alegres, puesto que pensábamos que habíamos encontrado a sodales, sin embargo cual fue nuestra decepción al descubrir que no eran más que farsantes, de esos que se llaman a sí mismos "sabios" y no son más que bufones. Un astrólogo, uncleromántico y un viscerólogo o al menos esas fueron sus palabras. No. Sólo nos parecieron fantoches y, desde luego, no eran magos.

Finalmente nos rendimos y regresamos a la ciudad a comer y aresguardarnos del inclemente sol estival que cae sobre estas tierras.

Tras nuestro descansos, decidimos dar una última vuelta por las calles de la ciudad, por si tuviésemos la suerte de encontrar alguna señal o algo así.Curiósamente, nuestra suerte fue diferente. No fuimos nosotros los que encontramos sino ellos los que nos encontraron a nosotros. Descubrimos que un hombre nos seguía y, como aguerridos hombres del norte que somosAnwynn y yo (en nuestra patria no nos llaman "gente del norte", sino "gente de aquí", pero el "aquí" de allí es el norte aquí...) decidimos encararnos a él. Resultó ser un enviado de la Alianza, que nos indicó el lugar donde se encontraba. Nos dimos cuenta de que el traductor nos había entendido así que decidimos contratarle de manera firme. Le mandamos a nuestros barcos para que se quedase a bordo y no nos causase problemas con los mundanos.

Así que, finalmente, encontramos El Gallo Plateado. Entramos y tuvimos que preguntar en voz alta si alguien hablaba latín. Por suerte un mozo de la posada hablaba latín y conseguimos usar la clave que nos habían dicho que debíamos pronunciar para que se nos reconociese. Luego este muchacho nos condujo a una estancia subterránea donde conocimos a la líder de la Alianza, Farusca ex Jerbiton, una mujer que debe haber visto entre cuarenta y cincuenta primaveras.

 

Farusca es una maga dura. Nos amonestó y acusó de haber estado llamando la atención por donde íbamos, poniendo en peligro su alianza con nuestras preguntas y vestimentas, en especial las del Maestro Pérle. Si bien considero exagerada tal apreciación, reconozco que el aspecto físicodemás compañeros es algo llamativo. Los tres tenemos edades parecidas, y somos aceptáblemente agraciados, pero mientras que mis ropas son sencillas y discretas y mis cabellos no excesívamente largos de un castaño claro, el maestro Pérle tiene una fina melena larga bien cortada que le cae sobre su túnica de un rojo sangre ciértamente vistoso. Y el MaestroAnwynn también porta una túnica de oros y verdes muy poco discreta.

Tras las disculpas y las presentaciones conseguimos hablar de una manera algo más relajada. Nos presentamos y dimos a conocer nuestra Alianza. Creo que a Farusca no le gustó nada nuestra presencia y no sólo por haber llamado la atención, sino por el hecho de que creo que no le gustamos por nuestra juventud.

Nos habló de un Tratado de Barcelona, del cual obtuvimos una copia el día siguiente, en nuestra segunda visita - mis compañeros aceptaron ponerse ropas más mundanas- a la Alianza y acordamos que llevaríamos un mensaje a una alianza en Italia, cerca de Pisa.

Partiremos con la marea de mañana. Gordakus se queda con uno depuestos barcos, el Týr, para seguir haciendo los negocios necesarios y ya apalabrados y esperamos estar de vuelta ante de diez días.

Sin embargo, no sé cuál es el pago que mis sodales han pedido por esta misión más propia de corre ve y diles que de magi normales.

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