Lobos y Gatos en el Mar del Norte

scribo esto con gran dificultad. Mis heridas son frescas y mis daños graves, pese a la intervención del médico de la alianza, un físico diestro, pero cuya ciencia mundana es limitada. Porque estoy en estas condiciones es el motivo de este relato.


Critera llegamos a buenos acuerdos con los Bjornaer. Entre otras cosas, se nos pidió que fuésemos a buscar a un compañero suyo, un sodalis llamado Félix, que se había retirado años ha a las lejanas y norteñas islas Feroe, en el Reino de las Islas. Dado que nuestra ruta no era urgente hacia otros lugares, decidimos poner proa hacia allí.

En el camino fuimos atacados por una embarcación de paganos. Sus poco iluminadas mentes debieron pensar que las nuestras eran fáciles presas. Tampoco tenían que tener mucha vista, porque obviaron las balistas que portábamos. El combate fue breve y su embarcación, hundida. Matamos a más de la mitad de los piratas, y capturamos cuatro decenas, de las cuales, vendimos a veinticinco en los mercados de Torshavn y dejamos a quince unirse a nuestra marinería.

espués, pusimos rumbo a la isla en la que se suponía que encontraríamos al bjornaer, quien podría haber entrado ya en el Crepúsculo, por lo que sabíamos. Una vez en la isla, no encontramos rastro del bjornaer, pero sí un gato grande. Visto que nos habían dicho que Felix adquiría la forma de tal bestia, intentamos contactar con él, pero fue en balde. Le perseguimos hasta una cueva en la costa, de muy difícil acceso.

Pensando que allí encontraríamos al sodalis, penetramos, pero sólo estaba el gato. Sin embargo, sucedió algo extraño. Uno de nuestros capitanes comenzó a hablar y a comportarse como si fuese Félix, aunque desquiciado, amenazándonos. Transformó al gato en una bestia grande cual leopardo que nos atacó, y su magia nos agredió. Hubo muchos heridos, entre ellos, yo, que casi morí, antes de que pudiésemos detenerle. El gato volvió a su forma natural cuando el poseído capitán cayó inconciente. Volvimos a laOdín, llevando con nosotros cuanto pudimos, para llevarlo a Critera, si bien, también trajimos con nosotros las terribles heridas, pero sin saber qué sucedió exáctamente con Félix.

Dado que vamos a pasar por Londres en nuestro periplo hacia el sur, he pedido a mis sodales que me dejen allí. Iré a Cambridge, donde se dice que hay una alianza de la Orden, Schola Pytagoranis. Allí me repondré de mis heridas y volveré a mis estudios así como al calor de mi esposa.

 

22 de Abril del Año de Nuestro Señor de 1220, día de San Apeles de EsmirnaAA 1359.

 

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