Las Columnas de Hércules

4 de Julio de 1220 AD. 1339 AA

 

Retomo esta noche nuestra crónica. He sido acogido en esta alianza sin un entusiasmo excesivo. El ser Ex Miscelanea no te otorga demasiado respeto y yo tampoco me hago notar, por mi propio bien.

De este modo, estoy en un navío grande como una ballena. Mi camarote es muy grande, al menos comparado con el barco con el que crucé el Canal hasta Francia, en el cual dormí en la cubierta como si fuese un rollo de cuerda. La vida a bordo es algo incómoda. Siempre hay ruido, todo se mueve y, aunque ya me he acostumbrado, me mareo a veces. No me gusta el mar. Me siento mejor en los bosques.

Mis sodales son diversos y extraños, como se dice de muchos de nuestra Orden. Ingvar ex Miscelanea es un bárbaro del norte, ya algo viejo, que habña de manera tosca y carente de gracia. Se queja mucho y es diestro en las ciencias de los Elementos. Debería decirse que al ser de la misma casa tenemos cosas en común. No las tenemos. Anwynn, el merinita, es más agradable. Paisano mío, solemos hablar en la lengua de nuestros padres, con lo que uno se siente más cómodo. Sin embargo, como todos los seguidores de Merinita, es extraño y extrafalario. Su sangre no debe ser del todo humana, puesto que sus ojos son exóticos, misteriosos y sus maneras y su magia también.

Ofelia es la Bjornaer. Pasa gran parte de su tiempo transformada en lo que se llama una orca, que es una ballena con dientes y nadando en el mar abierto, incluso en las aguas frías. A parte de eso, se encierra mucho en su sancta y no la vemos demasiado.

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