La Isla en la Niebla

Miércoles, 6 de Abril del Año de Nuestro señor de 1220, día de San Waleric,AA 1339

Continúa nuestro periplo marino.

Tras haber pasado por Riga y la fortaleza teutónica de Labiau, pusimos rumbo hacia CriteraDomus Magna de los Bjornaer. Sin embargo, tuvimos un encuentro extraño durante el viaje. En una noche niebla espesa como un puré casi perdimos el rumbo. La flotilla decidió detenerse, para evitar accidentes o el perder naves. La Odin en el centro, rodeadas por la Týr, laNjord y la del capitán que nos llevó por la costa danesa, que es ahora miembro de nuestra comunidad marina. Sin embargo, por la mañana descubrimos una isla a estribor, es decir, al norte de nuestra posición. Dado que nuestro cartógrafo decía que no conocía ninguna isla allí, decidimos investigar. Desembarcamos y caminamos por los bosques de coníferas de la isla. No encontramos huellas humanas, pero sí un sendero.Lamentáblemente, durante el lanzamiento de un sortilegio, la magia se medescontroló y me cegó. Doy gracias al Todopoderoso de que la ceguera fuese temporal, puesto que se me despejó la visió cuando se puso el sol.

Mientras el sodalis Pérle me llevaba de nuevo a la Odín, los otros prosiguieron la exploración. Por lo visto, encontraron un altar pagano y cazaron un ciervo, pero no encontraron nada más. Al volver a nuestrobarco, sucedió algo extraño. Un gran cuervo se posó en la cubierta de laOdin y, luego, se transformó en una mujer. Era una pagana del norte, que no hablaba más que la lengua bárbara de su gente. Yo no la comprendíperosegún nos dijeron, nos advirtió de la ira de un "padre de los hermanos" y algunas otras cosas incomprensibles. Luego, volvió a adquirir aquella forma y desapareció hacia el norte.

Durante la noche, mientras algunos descansábamos, varios sodalesintentaron llegar a la isla de nuevo, en una chalupa, pero esta se antojaba todo el tiempo inalcanzable y, por más que intentasen llegar hasta ella, la isla siempre parecía igual de lejana. Y al amanecer, la isla había desaparecido en otro banco de niebla. Misterios del mar.

Quiera san Telmo que nuestra travesía no atraiga la mirada de los viejos dioses paganos en nuestra contra.

William de Chelmsford Seguidor de Bonisagus.

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