mié

13

ene

2010

En ruta hacia Riga

Martes, 25 de Marzo del Año de Nuestro Señor de 1220, día de SanErmelando, Año de Aries de 1359.

Mi nombre es William de Chemlsford, Seguidor de BonisagusfiliusErconwaldus, Doctor por la Universidad Real de Oxford, exiliado y alejado de mi amada esposa, a quien Dios proteja.

Resido en la lejana y misteriosa isla de Storskäret, en el frío mar del Báltico, en un oscuro ponto tan helado que, en el invierno, podríacaminarse de un extremo al otro. Aunque en realidad no vivo en esa isla, sino en un barco que es la nave capitana de una flotilla que tiene su base allí. Nuestra alianza decidió aprovechar una serie de golpes de fortuna para convertirnos en una alianza itinerante.

Nuestro grupo, formado por Ofelia ex BjornaerAnwynn ex Merinita,Ingvar ex Miscelanea y Pérle ex Flambeau además de un servidor buscaba una localización para instalar una sede en la que proseguir nuestros estudios. Fue mientras navegábamos por la costa danesa cuando nos topamos con una flotilla de tres cocas varada en un banco de arena. Sus tripulantes habían muerto, suponemos que, de inanición o por la tempestad que arrastró a este punto a las cocas. Una de ella era tan grande, que decidimos que sería ideal para que montásemos en ella nuestras sanctas. De modo que, mis sodales y yo, las llevamos a Marmo y allí alistamos nueva tripulación y las reparamos.

Por motivos logísticos, y ante la duda de que alguien las reclamase, buscamos un punto lejano y seguro, lejos de ojos curiosos, en el norte del mar Báltico, y en ese lugar creamos una pequeña base, donde poder hacer ajustes y reparaciones. Luego, tras pasar allí el invierno, nos echamos a la mar, puesto que necesitamos mejorar nuestros recursos, nuestros límites de conocimientos y nuestro poder.

En estos momentos vamos en dirección a la ciudad de Riga, en Livonia, una tierra que está siendo conquistada por los Caballerios Livonos de la Espada, una orden militar eclesiástica. Nuestra intención es comerciar con las ciudades por las que pasemos, entre las cuales, llevar productos para conseguir recursos mundanos. Y, evidentemente, también por las alianzas costeras, para así obtener recursos y conocimiento, así como los contactos que toda alianza debe tener.

Serán años difíciles, años de sacrificio. Sin embargo, serán añosemocionantes y de aventura. Y como dijo san Ambrosio, no todo se puede aprender de los libros.

Que san Ambrosio guíe nuestras naves a buenos puertos.

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