Cantos de Sirenas

7 de Julio de 1220 AD, 1359 AA.

Según me han dicho, faltan pocas para llegar a un puerto cristiano llamado Barcelona, en el Reino de Aragón. Con ello habremos pasado nuestro periplo por las aguas sarracenas. Y le doy gracias a Llyr y a sus hijos por dejar atrás esos mares, que a fe mía será la primera vez que me alegre de ver una ciudad de cristianos.

Te preguntarás, lector, el porqué de tanta desazón. Nuestra odisea marina por las aguas de infieles ha sido cansada y, como colofón, hemosencontrado un mayor peligro si cabe.

Al día siguiente de librarnos de los últimos perseguidores, apareció una nueva flota de sarracenos a nuestras espaldas. Tuvimos que recurrir de nuevo a nuestra magia para escapar sin tener que luchar contra la innumerable armada que nos intentaba dar acecho. Mientras Ingvaraumentaba el poder del viento en nuestras velas, yo tocaba el agua, creando una gran extensión de espesas y enredosas algas. Anwynn transformó algunas de ellas en muy inflamables, pese al agua. Luego subimos de nuevo a la cubierta. Al rato, nuestros perseguidores entraron en la zona,enlenteciendo su paso, enredándose en las quillas y en los timones, haciendo ingobernables sus bajeles. Entonces, Pérle, con su fuego, prendió la zona que Anwynn había transformado y el fuego prendió una de las naves moras. Así, finalmente conseguimos dejarles atrás, de manera definitiva.

Ya pensamos que lo peor había pasado y pusimos proa al norte, esquivando las ciudades musulmanas de Denia y Valencia. Pero aún algo iba a pasar.

Mientras estudiábamos una tarde, algunos de nosotros escuchamos una música, un canto maravilloso y fascinante. Tanto que nos obnubiló a muchos de nosotros, a casi todos de tal manera que intentamos poner proa hacia el lugar de origen que resultó ser un escollero, una serie de piedras afiladas y pequeños islotes rocosos y deshabitados. Tanto era nuestro empeño que algunos saltaron al agua, como la propia Ofelia.

 

Suerte de Pérle y de Ingvar, quienes no cayeron en el embrujo del canto. Una de nuestras naves chocó haciéndose una vía de agua todos hubiésemos seguido su suerte si ellos no nos hubiesen despertado, contanto ímpetu que incluso Ingvar se desmayó por los esfuerzos y Anwynnresultó herido. El merinita consiguió cambiar la música malévola en cantos inofensivos de pájaros. Luego, intentamos marchar de allí, pero descubrimos que Ofelia estaba en el mar, grávemente herida. Intentamosprotejerla, puesto que vimos como los marineros que habían saltado al mar, desaparecían arrastrados a las profundidades por misteriosas manos.Ofelia saltó hacia nuestro barco, pero debilitada, chocó contra los maderos. Por suerte, la magia de Anwynn hizo que las sogas del barco evitasen que cayese de nuevo a las mortales aguas y yo, la empujé hacia la cubierta con una columna de algas.

Así pues, esta noche, intentamos descansar y recuperar las heridas. Otros muchos, entre quince y veinte de nuestra marinería, no verán nunca más costa, puesto que perecieron en las profundidades.

Según Anwynn, aquellos seres serían algún tipo de malévolos seres de la Buena Gente, sirenas, ninfas o algún ser similar de música que embruja a los que la escuchan, atrayéndoles hacia las afiladas piedras para hundir sus barcos y ahogarles en las negras aguas.

Ansío por llegar al puerto con el sol de la mañana, de la tarde o lo que sea y olvidar este terrible episodio.

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